Entrevistamos a Lord Jack Knife, caballero y maestro de barberos

Entrevistamos a Lord Jack Knife, caballero y maestro de barberos

Levantarse muy temprano en una habitación de Oslo, en Noruega, para conceder una entrevista es algo a lo que este valenciano, afincado en Polonia desde principios de año, está más que acostumbrado. Es madrugador, aplicado y trabajador sin duda, convertirse en el estandarte y referente mundial de la barbería no era una condecoración que se concediese fácilmente. Hablamos del embajador mundial de la barba, las buenas formas y el arte de la elegancia, Lord Jack Knife, alter-ego del barbero Salvador Chanzá.

 

Lord Jack Knife es un referente con una omnipresencia que roza la popularidad mainstream y gracias a su trabajo con marcas, talleres, cursos, eventos y videos ha conseguido difundir el mensaje del buen hacer y cuidar de las barbas. En parte, quizá sea culpa suya el tirón actual de esta moda, o quizá sea al revés, pero lo que está claro es que ser embajador internacional de la barbería desde un país como España, con muy poca tradición, es algo loable que denota una pasión y un esfuerzo envidiable.

Pero Salvador Chanzá no siempre ha sido Lord y no siempre ha llevado barba, charlamos el pasado 23 de Julio con él para arrojar un poco de luz sobre su gran trabajo, el personaje y la persona que mueve los hilos.

Buenos días Salvador,  llega a nuestros oídos que te has establecido definitivamente fuera de España y que acabas de abrir una nueva barbería en Noruega, ¿qué ha pasado con la barbería que tenías en Valencia?

Correcto, es la barbería que “tenía” en Valencia y que cerré el pasado mes de Junio.

Vivía en Polonia de manera esporádica desde finales del año pasado, pero en Enero me mude definitivamente y mantuve la barbería. Bajaba mensualmente cuatro o cinco días porque seguía dando algunos cursos en las instalaciones pero comencé a tener problemas con el equipo local ya que no se estaban respetando los valores que en su día establecí y el espacio se tornó un tanto anárquico, con tintes de rebelión. La libertad que concedí al equipo al emigrar les confirió una sensación de poder suficiente como para amotinarse y comenzar a desviar clientes al final, cuando descubrí todo el pastel tomé la decisión de cerrar definitivamente en España.

Eres polifacético y ahora un emprendedor en varios países, ¿cómo comienzas tu andadura en el mundo de la barbería?

Pues realmente mi intención era ser Ingeniero Agrónomo vengo de familia de agricultores y era un poco la mayor ilusión de mi padre, pero yo no tenía nada claro si me gustaría como trabajo. Me matriculé y prácticamente 10 días antes de comenzar la carrera me decidí por aprender un oficio en su lugar. Una cosa que me seducía bastante, dentro del poco conocimiento que podía tener en aquel momento, era el tema de cortar el cabello así que me matriculé en una academia privada.

Y así es como me inicié, haciendo un curso de peluquería de mujeres. La verdad es que no me sirvió de gran cosa ya que el capítulo de cortar el cabello fue precisamente en el que menos nos enfocamos. Pero si que es cierto que fue a partir de terminar este curso cuando comencé a trabajar por cuenta ajena en otras empresas relacionadas con la peluquería y a descubrir todo lo que había en el mercado.

Fue entonces cuando tomé otros cursos sobre técnicas de corte de caballero y monté, a los 22 años, mi primer negocio. No puedo decir que fuese una barbería sino más bien una peluquería de caballeros, porque en ese momento no estaba capacitado para ofrecer el tipo de servicios que doy ahora. Lo interesante es que fueron los propios clientes quienes demandaban afeitado, no se hacían barbas aún en el 2006, y yo empecé a afeitar sin tener ni idea. Me di cuenta de que necesitaba más formación y como en España no había nada relacionado con el afeitado me fui a Paris aprovechando que sabía hablar francés, me matriculé en el  Institut National Coiffure y es allí donde aprendí a afeitar, complementando la formación posteriormente con otros cursos en el Reino Unido.

Así fue como empecé, un estudiante con las cosas poco claras que encontró una vocación con la que se identificaba perfectamente.

Y en todo ese proceso de aprendizaje y descubrimiento, ¿quién es y cuando nace Lord Jack Knife?

Evidentemente en 2006 no está en activo, nace mucho después. Al principio yo me enfoqué en crear una marca corporativa y al cabo del tiempo me di cuenta de que todo el mundo hacía lo mismo, que era un error dejarme llevar por la inercia. La barbería, o la estética en general, no es un producto tangible que se pueda identificar con una marca, es un servicio muy personalizado e individual en el que el cliente debe confiar plenamente en el profesional.

Fue entonces cuando pensé en ser un embajador de lo que realmente me motiva a mi mismo y así nació en 2011 este personaje, por llamarlo de alguna manera, porque tampoco es que sea muy diferente de cómo es Salvador Chanzá. Una mezcla de influencias anglosajonas y mis estilos preferidos del mundo de la barbería bautizaron a Lord Jack Knife que maduró durante un par de años hasta que en 2013 captó la atención mediática, fruto quizá de esa introversión y trabajo previo.

En 2013 es cuando se comienza a vivir ese resurgir de lo más tradicional como la nueva vanguardia, ¿es el año del retorno de la barba y las barbería?

Si, si, en efecto así fue… de hecho, por ejemplo, Lord Jack Knife no llevaba barba entonces, únicamente bigote combinado a veces con patillas hará justo un año ahora que llevo barba.

A raíz de dejarme la barba es cuando me percaté de la tendencia de las barbas, creo que derivada de la etapa de arraigada industrialización en todo tipo de productos o servicios y la corriente del back-to-basics, la vuelta a lo sencillo, lo artesanal, el valor de lo hecho a mano. Además, el impulso que recibes al ser barbero y llevar barba parece como que de repente sabes de lo que hablas, eres la clara imagen de una persona que sabe de lo que está tratando.

Aún así hay que tener en cuenta que mucha gente en España considera las barbas algo nuevo pero hay marcas americanas que existen desde los 80 y los 90. Ni el aceite para barba ni las ceras para bigote son productos nuevos, lo que si que es cierto es que es una cultura que en España se desconocía bien porque no había una demanda tan fuerte como ahora o bien porque el que llevaba barba no gustaba de este tipo de cuidados.

Ahora quizás vea la barba más como la antítesis de todo lo anterior. Hemos pasado de una moda en la que el hombre se cuidaba incluso más que una mujer a volver a la imagen de un hombre mucho más masculino. Esta bien cuidarnos, sin duda, pero siempre desde una perspectiva más varonil, no estas cosas de llevar las cejas más depiladas que una mujer.

¿Es quizás un acto de rebeldía para escapar de las peluquerías unisex y recuperar la masculinidad aletargada de la sociedad?

La peluquería unisex no se creó sino que surgió de rebote. En los años 50 la música paso del rock al pop luciendo melenas y fue cuando el hombre comenzó a demandar este tipo de cabello más largo. Los Beattles han tenido mucha culpa en todo esto, porque los barberos no sabían crear este tipo de estilos y el hombre, como no vio cubiertas sus necesidades en las barberías, se fue a las peluquerías de mujeres, que era, en definitiva, donde se trataba el cabello largo. De esta forma surgió la peluquería unisex, como un rebote de los hombres demandando servicios más relacionados con el cuidado femenino.

Al margen de esto uno siempre busca sentirse cómodo y es cierto que la atmosfera es distinta cuando las mujeres se juntan entre ellas, cuando lo hacen los hombres o cuando el entorno es mixto. El tema de los cuidados es algo tan personalizado y privado que ambos sexos gustan de hacerlo separadamente, aunque siempre habrá personas a las que realmente no les importe tanto.

Hablando de los Beattles y la metamorfosis cultural en los años 60,  la barba siempre ha estado asociada a esas épocas de recesión, alternativas políticas o intelectuales y cambios de calado en la sociedad, ¿cómo ves este resurgir de la barba y la masculinidad justo en la encrucijada en que se encuentra actualmente el mundo?

En efecto, la barba es un fenómeno mundial. Cada país tiene unas condiciones diferentes que ayudan a que el fervor sea de una intensidad distinta. En Noruega, por ejemplo, no se ha vivido una cultura de barba tan fuerte como ahora y aquí no es que las cosas les vayan muy mal, sino que han querido retomar su cultura vikinga. En la era moderna se paso de la imagen de rudo barbudo a hombre perfectamente afeitado y es la gente joven la que participa de esa retrocesión histórica de su propia cultura.

Si que es cierto que esté tipo de movimientos se pueden dar por muchas causas, pero en cualquier caso es un acto de rebeldía contra algo, una etapa con la que se quiere romper, ya se por reflexión, movimiento intelectual o por mera estética. A mí me seduce mucho más toda esta versión de pensadores e intelectuales porque soy un fanático de los estilos de barba de finales del siglo XIX y me siento mucho más identificado con esa época. Eran pioneros, con un aura y unas ganas de cambio que usaron para mejorar el mundo.

Ahora hay estudios que posicionan la barba como un elemento de protección, no solo a nivel climatológico, sino a nivel psicológico. Te proporciona seguridad y un halo de respeto y autoridad que depende de la magnitud de la barba. Es como cuando te cruzas con una persona que lleva una barba más imponente que la tuya, miras y dices “chapó”.

Ese fervor vikingo por la barba es quizá algo comprensible, pero evidentemente España ha sido un país sin tradición muy arraigada, quizá en el siglo XIX con todos los intelectuales, pero como diría mi abuelo “las barbas son de comunistas” y ¿es quizá por eso que ha estado tan mal vista en nuestro país?

Cada país tiene su historia y en España, efectivamente, llevar barba estaba más asociado a ser un rojo o una persona de libre pensamiento y se salía un poco de los cánones establecidos como políticamente correctos.

Aquí en Noruega, quizá en Escandinavia en general, se tiene perfectamente claro que los vikingos eran guerreros salvajes, daban miedo y eran un pueblo de saqueadores. Ese look con barbas, trenzas y esos atuendos, generaba el halo de respeto y miedo que sembraba el terror. Cada pueblo puede estar orgulloso o no de su historia, pero las cosas han sido como han sido y aquí nadie se siente avergonzado por la historia vikinga.

Una historia que me resultó muy curiosa es el uso de la palabra “skäl” que usan para brindar, de la misma forma que nosotros decimos “salud”, y que deriva del vocablo anglosajón “skull”, calavera o cráneo. Y es así porque los vikingos usaban los cráneos de sus rivales para llenarlos de vino, vodka o la bebida correspondiente y brindar por su victoria. Aquí están orgullosísimos de esa palabra tan bestia, una lección de cómo aceptar la historia de cada uno y está claro que en cada país se vive la misma de una forma diferente.

Se rumorea que estás escribiendo un libro y a raíz de esta historia sobre los vikingos, las barbas y la cultura, ¿será un libro histórico sobre la barba o un manual sobre la misma?

Es más un manual, el ABC de la barbería. Es un libro en el que se tocan aspectos históricos y técnicos de la barbería enfocado a toda esa gente que ha descubierto en la barbería una iniciativa interesante de tener su propio negocio pero que no se ha dedicado nunca a ello.

He querido hacer un manual informativo para que tanto principiantes, como profesionales o inversores, tengan los conocimientos adecuados para que la historia o el oficio de la barbería no adquiera mala reputación. Respeto y amo mucho la barbería y lo que pretendo con el libro es que se transmita y se comunique de la manera adecuada.

Evidentemente cuando algo se pone de moda es muy fácil que se prostituya y que no se cumplan los estándares de profesionalidad en todos los ámbitos o sectores relacionados con la barbería.

¿Qué es lo que más temes que suceda con todo esto de que las barbas y las barberías estén de moda?

Temer, temer, tampoco es, pero lo que me preocupa realmente no es tanto la barbería o las barbas como la educación, que no se haga una buena comunicación y la gente adquiera un concepto o unos valores equivocados.

Independientemente de que ahora exista una demanda de barba mucho mayor en el hombre, cosa que me parece perfecta y respetable, la barba no puede ser ni moda ni vanguardia, es una de las dos opciones y otros años ha sido el afeitado.

La barbería es tradición tanto en técnica como en protocolos de trabajo y a través de mi experiencia he descubierto que lo mejor es seguir haciendo las cosas al estilo de la vieja escuela, porque así es como han perdurado y así es como deben seguir, es lo que intento transmitir.

¿Es esta la base de tu Colegio de Barberos?

Una vez conoces la técnica y la historia tienes que aprender a contarlo, a vender, son aspectos mucho más de marketing, mas comerciales, pero es lo que intento hacer, enseño no solo la profesión sino la forma de contarlo y venderse como profesional.

¿Y cómo repartes tu tiempo entre todo lo que nos has contado? Barbería, cursos, talleres, sesiones de foto, e incluso espectáculos!

(rie) Si, a veces hago presentaciones de producto en clave cómica a lo travelling-show como se hacía antaño en el oeste americano.

Pues bueno, la verdad es que la gente a veces piensa que tu trabajo se ciñe solo al horario de barbería y al final trabajo 7 días a la semana, no voy a decir 24 horas, pero es duro y los más allegados te tienen que decir que frenes porque a lo mejor es domingo, a tal hora, y siempre tienes historias, ideas, ahora esto, ahora lo otro… Cada uno es como es y a mi me cuesta disfrutar del tiempo libre. Estoy tan acostumbrado a la actividad que cuando no hago nada algo me pasa, estoy como nervioso, no se por donde ir y me cuesta relajarme.

Creo que cuando trabajas en lo que te gusta no hay diferencia real entre lo que es trabajo y lo que es vida personal ya que tu vida es tu trabajo y tu trabajo es tu vida. No sientes que estas trabajando, te gusta tanto lo que estas haciendo que es difícil discernir entre una cosa y otra. Esto tiene su parte buena y su parte mala, para los que me aguantan quizá sea un poco más malo que bueno pero al final yo disfruto y los que me quieren me respetan.

Y para terminar, en esta vorágine de actividad ¿qué es lo que nos va a sorprender de Lord Jack Knife en los próximos meses?

Posiblemente la presentación del libro y sobre todo la presentación de la nueva colección de estilos. Todavía no puedo dar muchas pistas pero la gente me conoce más por mi especialidad en el corte de cabello más arraigado al old-school y la nueva colección, evidentemente, va a tener ápices de ello pero va a incluir muchas más sorpresas en Abril del próximo año en la Feria Internacional de la Belleza en Barcelona.

No va a ser moda, no va a ser vanguardia, haré una presentación de estilos para hombre, con barba o sin ella, a partir de mis influencias retrospectivas y creo que la sorpresa vendrá de mi retiro previo para prepararlo y saltar al escenario cuando llegue el momento. Desde ahora hasta Abril voy a parar un poco en todos los sentidos, necesito esa pausa para coger el empuje necesario en 2015.&lt/p